El punk literario de William Burroughs

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Por: Angie Narciso García

Hace un poco más de 40 años hubo una serie de poetas radicales que se atrevieron a cuestionar un redil de tradiciones literarias. Se trató entonces de un selecto grupo que hizo de la literatura un espejo de nuestras perversiones y que además cambió la manera de crear en diferentes esferas artísticas.  

William S. Burroughs pertenecía a ese grupo. Se destacó por apelar a la palabra lacerante y psicoactiva. Sus escritos son salvajes, reveladores, sublimes y críticos, llenos de franqueza como de extraña sugestividad autodegradante. No fue en vano que hizo de su nombre propio un adjetivo visionario. El mismo Kerouac lo llamaba “el hombre más inteligente de Norteamérica”, y me atrevó a decir que no se equivocaba. El novelista estadounidense llegó a ser uno de los grandes iconos de la contracultura del siglo XX y todo porque fue radical e ingenioso al aplicar nuevos métodos de escritura y apropiación del arte.

Él fue uno de los que puso en marcha la famosa técnica cut-up, la cual consistía en tomar un texto, recortarlo al azar para luego reordenado y así crear contenido nuevo. Aunque la metodología suena muy básica, vale destacar que esto fue la manifestación más punk de la literatura, pues la idea con ello era trascender e ir en contra de esa tiranía intrínseca a las reglas del lenguaje. De manera que estos collages narrativos eran perfectos para destruir y cuestionar las normas sintácticas y semánticas aunque al final del proceso no se perdía el sentido de lo relatado.

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Desde mediados de los años 50 hasta 1974, Burroughs tomó diferentes grabadoras y con ellas guardó varias de sus lecturas. Digamos que se dedicó a experimentar hasta que desarrolló y perfeccionó la técnica. Como parte de sus registros quedó una suerte de spoken word llamado On Call Me Burroughs (1965), el cual fue lanzado en un LP. Allí el autor lee fragmentos de novelas como The Soft Machine, Nova ExpressThe Naked Lunch, donde aplicó por primera vez el cut-up.

Todo este trabajo también se conecta con Curse Go Back. Se trata de un archivo de audio que comprende un par grabaciones hipnóticas que fueron registradas en la calle Duke en 1968. La cinta luego pasó a manos de Brion Gysin en París, donde se mantuvo en su archivo hasta 1998. Aunque una parte de esta producción de culto fue lanzada originalmente en CD a finales de los años noventa bajo el nombre Electronic Revolution vale destacar que su distribución pronto se descontinuó.

Este año aquel material será editado por primera vez en vinilo (solo se liberarán 500 copias). La placa comprende grabaciones originales, además de fotos inéditas de Burroughs. Vale destacar que la imagen principal que hace parte del arte del disco fue tomada por Harriet Crowder en su apartamento en Hammersmith, esto sucedió mientras se llevaba a cabo un experimento con drogas, lo que no es nada raro ya que el escritor norteamericano estaba familiarizado con los estimulantes sintéticos y las diferentes presentaciones del opio. “Una vez yonqui, siempre yonqui”, escribió en una de sus novelas.

William S Burroughs

william_burroughs_CurseGoBack

Aunque el ídolo de los beatniks aprendió la técnica cut-up de su colega el pintor y músico Brion Gysin, debemos reconocer que a su modo fue él quien la popularizó, quien la llevó a otros campos artísticos. Su trabajo influyó notablemente en las creaciones de artistas como David Bowie, Ian Curtis, Patti Smith y Kurt Cobain (quien tuvo la oportunidad de conocerlo y colaborar con él luego de escribirle un par de cartas  donde se declaró como un admirador de su obra). De ahí en adelante más músicos encontraron en la literatura experimental del escritor  otra manera de crear sus letras. Poco a poco la metodología del novelista estadounidense se estableció como una herramienta de composición y un medio para encontrar la inspiración.

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Y puede que Bowie, Curtis y Cobain sean los seguidores más prominentes de su producción pero vale destacar que su influencia se remonta a The Beatles, quienes lo incluyeron en la portada de Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band. Por lo demás el eco de su trabajo se extiende a través de la obra de productores de música electrónica y rap, pues no se debe negar que la técnica del cut-up llegó a ser un antecedente determinante del sampling. Este metodo saltó de la literatura a la música donde se sintetizó como un collage de sonidos.


Así pues, Burroughs no es una simple celebrity transgresora amada por hipsters a la que solo debemos el término heavy metal; hablamos de un sui generis determinante en la creatividad artística de una generación de compositores. Su influencia en músicos tanto de vanguardia como populares no solo deja al descubierto su merecida reputación como gran escritor y crítico social, sino también la gran relación simbiótica que supo forjar entre la innovación musical y literaria.

Si usted desea pre-ordenar la nueva edición en vinilo de Curse Go Back haga clic en el siguiente enlace: boomkat.com.

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