Anathema | Distant Satellites

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Anathema | Distant Satellites

Por Juan Francisco Jaramillo

El trabajo constante con convicción en su propio lenguaje sonoro le ha dado a la banda británica Anathema la cualidad de ser una de las joyas más preciadas en el panorama del rock progresivo contemporáneo. Aunque su origen hay que rastrearlo en aquella generación de bandas que exploraron el doomdeath o el gótico como Paradise Lost o My Dying Bride, la búsqueda de nuevas sonoridades los pone 25 años después de su nacimiento en Liverpool en un punto interesante, si se quiere de inflexión considerando lo que se reúne en este doceavo trabajo de estudio.

De entrada llama la atención el precioso arte de portada, producto del artista surcoreano Sung Jun Too con la pieza Distant Light. Dicho diseño, contribuye a que la conexión entre la música y el imaginario gráfico manifieste una especie de nostalgia luminosa, puede ser una especie de sin sentido, pero una escucha juiciosa del disco ayuda a explicar mejor la idea. En el apartado de la producción, Anathema grabó este álbum en Oslo, Noruega, bajo la producción de Christer-Andre Cederberg. En una edición especial del disco, la mezcla en audio 5.1 fue realizada por el iluminado del rock progresivo de nuestro tiempo: Steven Wilson.

una de las joyas más preciadas en el panorama del rock progresivo contemporáneo

Como buenos músicos de rock progresivo, Anathema recurre al uso de suites o canciones divididas en parte para desarrollar su trasegar sonoro en una obra. Es así como Distant Satellites inicia con “The Lost Song Pt. 1”, una canción de ritmo trepidante en el que el desempeño notable de John Douglas como baterista le da identidad al tema. También merece mención la claridad del sonido en todos los instrumentos, una constante que se percibe a lo largo de todo el álbum. “The Lost Song Pt. 2” es en contraste con su predecesora, una canción reposada, tranquila, que inicia a ritmo de un piano y una guitarra acústica con la voz de Lee Douglas como protagonista, posteriormente el resto de la banda se integra a la canción, lo que da como resultado una composición sólida y luminosa.

Algo notable en Anathema a lo largo de su carrera es la versatilidad de la que saben hacer acopio para desenvolverse sin que sus discos resulten agotadores o cansinos. Para el aficionado al rock progresivo eso es un plus y para quien recién se aproxima al género, el proyecto es una buena puerta de entrada. Para tal caso la pieza “Dusk (Dark Is Descending)” es un ejemplo, la tensión sonora producto del arpegio hipnótico hecho en guitarra y su desenlace reposado la hacen una canción sencillamente magistral.

El siguiente tema, “Ariel”, muestra otro de los valores que tiene Anathema como conjunto. El excepcional trabajo en voces de Lee Douglas y Vincent Cavanagh y el desarrollo in crescendo del tema hacia su final, son apabullantes. Así llegamos a el cierre de la primera mitad con “The Lost Song Pt. 3” y se puede asumir como la culminación de canciones hechas con el “formato tradicional” de una banda, ya que la segunda parte, como se describirá más adelante, toma un rumbo distinto que merece ser observado con atención. Lo importante en esta canción, es la estructura que se conecta de cierta manera con el jazz con un bajo en manos de Jamie Cavanagh que suele ser la guía de la canción.

un disco extraño, de contrastes, incluso paradójico y por qué no contradictorio

Llegando a la segunda parte del disco, es momento de señalar algo particular en este Distant Satellites, las canciones como conjunto pierden fuerza, es decir, no enganchan de lleno al oyente en una primera escucha si se quiere apreciar de manera global, pero si se escuchan en forma individual o grupos pequeños, cobran valor y se vuelven tesoros sonoros.

La segunda mitad muestra a Anathema en su faceta más experimental, tanto así que si se quiere, se les puede notar una especie de acercamiento a Radiohead o similares debido al uso de recursos electrónicos en la manera en que se desenvuelven las canciones. Así se nota con la canción homónima al nombre de la banda, en la que aparte de todo, Daniel Cavanagh se lleva las palmas con un soberbio solo de guitarra, es por eso que quizá esta destaca por sobre el resto de la obra. Ese uso notorio de la electrónica se percibe mucho más en “You’re Not Alone”, una canción que en primeros momentos deja dudas sobre lo que aquí se quiso hacer o lograr, se puede pensar incluso que es una especie de cara B o una maqueta.

El siguiente tema, “Firelight”, es en realidad un preámbulo hecho en teclados de la penúltima canción, la pieza homónima “Distant Satellites”, y he aquí otro pero. ¿Acaso no se podrían haber integrado las dos canciones en una sola? “Distant Satellites” por su parte, es una canción con notables visos de trip hop en el que Vincent Cavanagh vuelve por sus fueros a desplegar una gran capacidad como vocalista, un punto a su favor.

“Take Shelter”, como tema de cierre es una canción muy bien lograda, con un desarrollo que va desde lo más sutil hasta el estallido instrumental más potente para luego volver a la sencillez inicial. Podría asimilarse que esta resume mucho de lo que Anathema propone en esta obra.

En conclusión, Distant Satellites es un disco extraño, de contrastes, incluso paradójico y por qué no contradictorio, pero no por eso malo o despreciable, todo lo contrario, puede que estemos ante uno de los lanzamientos más importantes del año y por eso merece atención.M

 

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