Autolux | Pussy’s Perfect

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Autolux | Pussy’s Perfect

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puntaje8

8

Nuestra Calificación

Resumen Un misterioso ejercicio originalidad artística que permanece intacto ante los grandes medios de comunicación, los festivales masivos y la popularidad radial.

Autolux es uno de los grandes enigmas de la música contemporánea. Un misterioso y hermoso ejercicio de experimentación y originalidad artística que permanece intacto, tímido ante los grandes medios de comunicación, los festivales masivos y la popularidad radial.

Durante quince años de trayectoria, el trío conformado por  la apacible voz de Eugene Goreshter, la técnica old-school en la batería de la bella Carla Azar y el prodigio experimental de Greg Edwards en la guitarra, ha editado tan sólo tres álbumes de estudio y un par de EP’s; lo que demuestra la dedicación y la meticulosidad que invierten en cada producción.

Mira acá: “Brainwasher”: nueva canción y video de Autolux

Seis años después de su último disco, Autolux regresa con un nuevo larga duración en el que parece fusionar ávida mente el rock alternativo de su debut Future Perfect (2006) con el pop experimental del sucesor Transit Transit (2010)De cualquier forma, lo más importante es que resulta un producto en buena medida diferente a todo lo anterior pero sin perder aquel horizonte indescriptible que hace tan atractiva a esta encantadora banda.

Pussy’s Perfect no deja de lado tampoco las exploraciones futuristas, un sonido que evoca tonos grisáceos, brillos metálicos y una melancolía robótica (si me permiten por supuesto tal contradicción). El disco se desenvuelve parejo y sin apuros, retomando lo mejor de sus predecesores y fusionándolos en – me atrevo a decir – la expresión discográfica cumbre para la banda oriunda de Los Ángeles.

Otro de los elementos que provoca el enamoramiento irremediable con Autolux es la naturalidad instrumental de sus integrantes. Los tres parecen desempeñar sus roles de manera despreocupada y sin esfuerzo, inmersos en un ejercicio artístico tan profundo que se convierte en una especie de rito, en un compromiso silencioso de fe para dar vida a la música hipnotizante que emana entre ellos.

Además, en esta placa el grupo se atreve a incorporar un nuevo elemento en su dinámica compositiva. Tras un ligero coqueteo en el álbum anterior, aquí vemos un rol protagónico fundamental de las secuencias electrónicas, moduladores y sintetizadores; incluso, para extrañeza de todos, por encima de las propias guitarras. Lo anterior, fusionado con su ya presente estirpe alternativa, hace sentir por momentos algunos pasajes de lo mejor del trip hop de U.N.K.L.E o por qué no la faceta más sintética de Radiohead.

Lo que no ha perdido foco, y nunca lo perderá en la carrera de Autolux, es el papel fundamental de la batería de Carla Azar: constante, juguetona, sólida y ligera. La cantidad sorprendente de golpeteos nunca llegan a sentirse como una sobrecarga; su tempo “jazzístico” otorga una geografía al disco cambiante y entretenida, evitado la rutina y propiciando la re invención. Esta agrupación gira en torno a sus estructuras, pues Carla es la arquitecta de este ambiciosa edificación musical  con sus ritmos sobrepuestos, como capas que deben escucharse con atención para dar cuenta de la precisión en la que se encuentran alineadas.

En conclusión, Pussy’s Perfect otorga más de lo que parece entregar en una primera escucha. Tal vez algunos como yo, quienes se afiliaron con el grupo en sus inicios más cercanos al rock, una vez más resulten insatisfechos con la tercera entrega de estos californianos. Sin embargo, aquí entramos en la entera discusión de lo que un grupo debe sacrificar en busca de su evolución artística. En el caso de Autolux, si eso significa perder algunos seguidores, entonces aquellos no pueden considerarse fanáticos de este magnífico trío.

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