De Pilatos a Lázaro, el evangelio según un extraterrestre

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De Pilatos a Lázaro, el evangelio según un extraterrestre

I’m a blackstar, way up, oh honey, I’ve got game
I see right so white, so open-heart it’s pain
I want eagles in my daydreams, diamonds in my eyes
(I’m a blackstar, I’m a blackstar).

Por Juan Carlos Lemus

El duque blanco dice haber probado de todo, también, en cuanto a acercamientos espirituales. Como desde hace más de 11 años que David Bowie no concede entrevistas, nos toca creer en las palabras de uno de sus escuderos y productor de ★ (Blackstar), Tony Visconti, cuando nos recuerda que él dijo ya mucho en el pasado y ahora debemos tratar de entenderlo a través de su arte, sus letras.

Yendo hacía atrás, justo en 1969, en “Space Oddity” nos allanaba el camino para lo que vendría con un desconocido David Bowie. Él, siempre tan cercano a las artes visuales, le rendía tributo a 2001: A Space Odyssey (1968) de Kubrick en este video tipo B mientras nos presentaba al Major Tom del que muy rápido íbamos a perder referencias

“Ground Control to Major Tom
Your circuit’s dead, there’s something wrong.
Can you hear me, Major Tom?
Can you hear me, Major Tom?
Can you hear me, Major Tom?
Can you…”



Sin embargo, nuestro artista no se quedaría en la estratósfera, y nos arrastraría dentro de su teatral exploración interior trayéndonos de Marte a su primer alter ego, Ziggy Stardust, un profeta andrógino, hipersexual y drogadicto que imparte sus enseñanzas a través de la música. Ese mismo que en “Starman” de un hombre en cielo…:

“There’s a starman waiting in the sky.
He’d like to come and meet us.
But he thinks he’d blow our minds.
There’s a starman waiting in the sky.
He’s told us not to blow it.
Cause he knows it’s all worthwhile.
He told me:
Let the children lose it.
Let the children use it.
Let all the children boogie.”

En la avanzada en la búsqueda espiritual, el comandante Tom, no mandó razones sino hasta 11 años después en “Ashes To Ashes”. Ya en 1980 el camaleón prefiere mejor no meterse con ese Tom.



Podría decirse que al duque blanco le gustan los ritos. En los noventa tiene su segundo matrimonio en una iglesia católica florentina con Iman, musulmana practicante, acompañado de su familia protestante y aclara, “no soy religioso, soy una persona espiritual”. Y enamorada:

“Of all the saints alive.
Don’t I feel like a saint alive.
She’s not mine for eternity.
Though I’ll never fly so high.
I’m smiling.
I believe in magic.
Angel for life.”

1995 es el año de Outside. Lo oímos en el cine dentro de Se7en con “The Hearts Filthy Lesson”. En la presentación de su trabajo en Londres hablaba del cambio de milenio que se avecinada y posaba de traquilidad; pero sus líricas llamaban a la paranoia. Como en “I’m Deranged” —corte que hizo parte de la banda sonora de la mítica Lost highway (1997)—.

“The clutch of life and the fist of love.
Over your head
Big deal Salaam.
Be real deranged Salaam.
Before we reel.
I’m deranged.”



Charlas sobre el muy espiritual y reflexivo “Heathen” de 2002, seguido de “Reality” un año más tarde. Sobre el primero, el camaleón del rock dice que sus variantes musicales no interfieren con el mensaje que siempre ha querido dar en lo referente a la alienación y el aislamiento que sufre el hombre. Sobre el segundo, y haciendo mención a su espiritualidad, se muestra ambivalente respecto a Dios. Por un lado dice que no es un ateo y que le afana ser visto así, pero que es casi un ateo “give me a couple months”.

Y tuvimos que darle una década.

Hoy a la luz de los videos y las letras de “Love Is Lost” y “The Next Day” —de su homónimo trabajo anterior—, y “Blackstar” y “Lazarus” —de ★ (Blackstar)—, podría decirse sin hilar muy fino que el sabor espiritual dejado por nuestro cantante con estas propuestas audiovisuales nos lleva irremediablemente al profético parlamento del inglés dentro la faraónica adaptación cinematográfica de M. Scorsese de la novela de Nikos Kazantzakis La última tentación de Cristo (1988). En este largo nuestro cantante es Poncio Pilatos:

— Dicen también que haces milagros. ¿Es magia buena o mala? ¿Podemos tener algún tipo de demostración?… Quiero decir, ¿puedes hacer un truco para mí, ahora? — Pilatos
— No, no soy un animal amaestrado. No soy un mago. — Jesús de Nazaret.
— Es decepcionante. Esto significa que eres solo otro judío politiquero…

Y así en “tal vez mejor álbum de regreso en la historia del rock”, un muy roquero Bowie nos hacia entender que aún seguía estando aquí entre los vivos:

“Here I am.
Not quite dying.
My body left to rot in a hollow tree.
Its branches throwing shadows.
On the gallows for me.
And the next day.
And the next.
And another day.”

Y es que de alguna manera le habíamos matado. Enterrado después de ese fatal día de junio doce años atrás en la Alemania que tanto le había dado. Sus temores realizados: alienado y aislado escondido en su Nueva York. Humillado. El disco nota la rabia por ello.


En el video de “The Next Day”, Bowie se presenta en el The Decameron ante un público que le hace honor al nombre del lugar, todos los vicios, el erotismo, la mercantilización, el amor y la inocencia hasta llegar a él, la misma pureza del redentor. Él acentúa.

Para celebrar su cumpleaños 69, es él el de los regalos. Deja la enajenación de lado con su nuevo alter ego: Lázaro, el resucitado. Como preámbulo nos suelta este pedazo de video, un corto mejor dicho, llamado “Blackstar” en el cual ya no habla solo el músico. Se le siente pleno colaborando, en el rol del director que siempre quiso ser, y siendo dirigido a su vez por Johan Renck. Con “Blackstar”, Bowie a través de la ambientación plasma su relación cine alemán de la década del 20, con el cabaret Voltaire y su centenario dadaísmo, para nos proclama o ¿su libertad absoluta o reciente su confinamiento? La prédica recargada de los sonidos hace decantar por la segunda. Él sabe ya lo que hay, queda el ritual. El libro en su mano trata de ocultar al monstruo que se aproxima raudo por las callejuelas de esa misma Judea de Pilatos para acosar a unos crucificados lascivos y con sobrepeso. El delgado duque blanco no lo quiere ver…


Y en “Lazarus” lo deja claro. Es un mimo que se mete en un closet porque a David Bowie le toca hacerse escuchar:

“By the time I got to New York.
I was living like a king.
Then I used up all my money.
I was looking for your ass.”

Sí, está acostado, pero se eleva. Cantando se eleva, así no vea nada más, así no vea la bruja en la esquina, él flota. El mimo puede ver, escribir, pero vive angustiado mas el enfermo reza melodías y puede escapar de sus amenazas, superar sus miedos. Lázaro no se levanta, pero canta y así se glorifica.


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