Afrontémoslo: el rock está muriendo

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Afrontémoslo: el rock está muriendo

Por Amel Restrepo Casas

Pensar en la muerte del rock es pensar en algo extremadamente complejo, en algo que por cuestiones de comodidad y extensión tendré que dividir en dos factores, el estético y el ideológico. Pensar el meollo del asunto desde una dualidad de entrada nos presenta una contradicción y es que el rock no está muriendo del todo, sino que parcialmente está más vivo que nunca. Pero seamos más precisos ¿cómo así que el rock está muriendo, si hoy día hay más fanáticos del rock de los que ha habido jamás, si los Rolling Stones a sus 70 y pico siguen llenando estadios, si nada más en una ciudad como Bogotá, capital de un país que nunca fue exportador masivo de rock, hay miles de bandas intentando salir a la luz?

Precisamente este hecho ilustra el problema, el rock como condición estética esta muriendo porque las coyunturas lo han obligado a cambiar, a reformarse y ser algo distinto a lo que The Beatles, The Rolling Stones, Led Zeppelin, Queen, o todos lo grandes del siglo pasado han hecho. El rock clásico está muriendo porque al formato le cuesta cada vez más actualizarse, porque al menos en apariencia está alcanzando los límites de sus posibilidades.

Este hecho ha creado una división intensa dentro del mismo universo del género, entre los fundamentalistas que defienden que el deber del género y quienes trabajan por él es seguir los pasos del rock clásico y entre los que creen que los cambios del género han llevado a la creación de sonidos que en apariencia parecen lejanos, que el rock cambió y ahora es otra cosa. Entre los que insisten en hacer bandas tributo y tocar covers de “Black Dog” y los que dicen que algo como Bomba Estéreo, por su subversión sonora, por la frescura de su propuesta, por su capacidad de integrar sonidos y cadencias distintas, de salirse del canon, entraría en la categoría de rock. No obstante lo que no entienden los protagonistas de la discusión es que mientras los primeros defienden el rock como estética sonora los segundos lo defienden como ideología, como posibilidad.

Ambos pelean desde lugares distintos y no se dan cuenta. Sin embargo creo que la segunda postura es más sensata. Al tener como centro una idea antes que una particularidad estética, esta postura entiende el cambio y la transformación, entiende que la lógica del rock es la del movimiento, que es un concepto que da cuenta de algo que en su esencia es transigente, que debe replantearse y re-escribirse de manera constante, se abre la posibilidad de lo que fue, es y será el rock. Por otro lado, la primera es una postura reaccionaria, que termina por contradecir al rock mismo, una postura que pretende la canonización en un movimiento musical y cultural que luchaba contra los canones, que determina cómo debe ser algo que jamás quiso ser definido, cuya lógica siempre fue la de la mutación, la libertad y la libre expresión.

Ese rock clásico, en términos estéticos, está destinado a morir, está muriendo mientras escribo esto y mientras ustedes lo leen. Sus grandes paladines han  muerto, literalmente, o son ya personas en edad de jubilarse, y tarde o temprano lo harán. Los nuevos paladines son cada vez más pocos, Jack White The Strokes, de quienes se dijo que salvarían el género, ya son hombres maduros y detrás de ellos no llegó nadie más que unificara el rock como ellos, nadie más que pueda ocupar la parte más alta del cartel de un festival, nos encontramos a la espera de un mesías que ya no llegará y de unas leyendas a las que como todo mortal el tiempo no perdona.

El rock de paladines fue desplazado por el pop, por el R&B y en cierta medida por el rap. Por eso hoy día tiene más sentido poner a The Weeknd o Drake como cabeza de cartel, artistas que se encuentran en boca de todos, artistas que dejan un álbum o un sencillo durante meses en el puesto número uno de ventas, como en el pasado lo hicieron los Beatles, el rock ya no es multitudinario, no puede competir con el pop en tamaño comercial. Propuestas nuevas nacen cada día, miles de bandas ensayan en sus cuartos, en salas, en garajes intentando alcanzar el estrellato y el reconocimiento, sin embargo pocas lo logran, pocas hacen algo realmente memorable.

En 26 años de rock que llevamos en Bogotá desde los 90 pocas han sido las bandas que se destacan. Desde mi preferencia mencionaré tan solo dos, aunque seguramente me reprocharán que hay más: Aterciopelados y las 1280 Almas. Dos bandas entre miles de un rock capitalino que constantemente lucha contra sí mismo, contra su falta de originalidad. En Colombia seguimos esperando al Rolling Stones criollo, seguimos esperando ese paladín nacional que brille entre un mar de bandas que antes que parecerse a Pink Floyd o Queen, antes que ser el sucesor de Jack White o The Strokes, terminan cayendo en el lugar común de un Nickelback o un Creed.

Incluso se podría defender el caso de que Aterciopelados ni siquiera es una banda de rock en el sentido más ortodoxo, que se alejaron del género al implementar elementos de la música popular.

Entonces ¿qué queda?¿está muerto el rock, o no? La muerte es parcial, el rock muere en términos estéticos, o más bien lo hace su forma más primigenia. Lo que ha muerto, o continuará muriendo en estos años es el rock de antaño que fundaron los grandes íconos del siglo pasado, y que hoy día algunos defienden como la única forma honesta y verídica de hacer este tipo de música. El rock muere a nivel ideológico cada vez que alguien cierra sus fronteras sonoras, cada vez que un purista decide que en su cabeza la mezcla con otros géneros es imposible y es un sacrilegio. El rock sobrevive como ideología cada vez que un artista decide reformarlo, cada vez que un músico se rebela, cada vez que se defiende la libertad de expresar una propuesta musical, así como lo hicieron los mismos íconos de antaño, cuando se enfrenta al conservadurismo, a la ortodoxia, a la institucionalidad, al canon y la represión. El rock sobrevive como resistencia cultural y sobrevivirá siempre.

Las opiniones aquí presentes reflejan exclusivamente los puntos de vista del autor y no compromete el pensamiento de Revista Metrónomo.

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Mostrando 6 comentarios
  • Kurt
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    “El rock murió por culpa de los Millennials, que no tienen un carajo de idea sobre canciones”

    Kurt Cobain

  • andres mora
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    un excelente articulo, aunke esperaba algo mas profundo. bien, el rock siempre ha sido un genero revolucionario, polemico, hasta vulgar, eso es lo que representa, todo un antonimo de la sociedad, me parece que la idea de cambiarlo no es mala, pero debe hacerse sin que pierda su escencia.

  • Erick Rasch
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    Interesante, yo considero que en una pequeña parte es cierto, el punto con el rock es que mas que un genero musical es una cultura y fue como una especie de era dorada para la música, una cultura que destapo nuevos sonidos, una etapa sonora nueva para la humanidad, distorsiones, delay de manera prominente, reverb, compresiones, afinaciones distintas, diferente manejo de la voz, etc.., todo esto hace parte de el rock, de la cual hace parte de una cadena innumerable de géneros y subgéneros provenientes de esta era dorada llamada rock, por eso considero que el rock nuca va a desaparecer por toda la influencia en los géneros actuales, no podemos llamar a los pioneros del rock como el rock real o el autentico, podemos llamarle como los inicios de la era de el rock, esto en la música moderna es como el descubrimiento de la rueda en la edad antigua, no podemos llamar a sus vehículos los verdaderos o auténticos. Saludos!!

  • Oswaldo Zapata
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    El rock es Igual que los dinosaurios, unos fueron grandes y perduraron mucho tiempo para luego sucumbir, pero sin dejar como herencia a pájaros y reptiles mas pequeños que son su sucesor evolutivo y no dejan de ser hermosos.

  • Maurizio Muñoz Campo
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    Para hablar de Rock en términos de esencia, vida y muerte hay que desactivar primero el filtro comercial. Aunque es comprensible saliendo el articulo de una revista, cuyo único radar son las cifras de ventas, listados y nombres sonoros profundamente grabados en el colectivo. El rock va mas allá y su muerte viene nutriendo artículos casi desde Elvis o mas atrás incluso. Así que no hay de que preocuparse, ahora mismo, mientras escribo esto, algo se cocina en el underground lejos de la tv y las revistas. Y si algún día lo absorbe la prensa y lo vuelve comercial como siempre… No importara ya; estaremos en otra cosa. Algunos tenemos claro que el titular “El rock ha muerto” o afines es de los que mas vende.

  • angelcaido
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    Una reflexion estetica basica. Y un titular muy trendy, muy Pop, de acuerdo.

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