Miles Davis | Kind of Blue

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Miles Davis | Kind of Blue

Kind of Blue | Miles Davis

Puntaje - 10

10

Nuestra Calificación

Resumen Con su registro agudo, Davis fue un jazzman capaz de mirar a su época de frente sin hacer concesiones. Optó por tonadas más sedosas, cadencias más ralentizadas y oscuras. Él como pocos valoró el silencio, y eso marcó su estilo, el cual lo llevó a ser una de las figuras más relevantes, innovadoras e influyentes en la historia del jazz.

En el jazz hay una diversidad de posibilidades musicales. Allí, como en otros géneros, la reinvención y la mezcla de estilos sonoros muchas veces son producto de una gama amplia de cruces entre tradiciones políticas, sucesos históricos, luchas sociales o memorables encuentros. Si miramos atrás, podemos ver que a pesar de que en los Estados Unidos de pos guerra (donde muchos consideraban a los afroamericanos  como “ciudadanos de segunda”), era inevitable no caer en los encantamientos sonoros que conjuraba Charlie Parker con su saxofón. Incluso Miles Davis cayó ante su hechizo. Llegó a seguirlo a todas partes: compartió habitación con él, aprendió de él, comió con él, descubrió la heroína con él, hasta que tocó con Parker en la banda de Billy Eckstine.

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Pero Miles no se quedó allí. Saltó a las melodías libres y cambió de rumbo musical  tantas veces como pudo. Él, tan enigmático como poderoso, convencido de las virtudes de su revolución musical, no se quedó en los tempos acelerados del be-bop, y aunque entró en contacto profundamente con el hard bop, llegó a contemplar esta corriente desde otro ángulo, se animó a deconstruir sus velocidades, a diseccionarlas y jugar con ellas hasta encontrar nuevos patrones, nuevas texturas, y compases para lograr un groove más suave y configurar un timbre único. Con su registro agudo, Davis fue un  jazzman capaz de mirar a su época de frente sin  hacer concesiones. Optó por tonadas más sedosas, cadencias más ralentizadas y oscuras. Él como pocos valoró el silencio, y eso marcó su estilo, el cual lo llevó a ser una de las figuras más relevantes, innovadoras e influyentes en la historia del jazz.

(Lee aquí: Revelan más imágenes de la nueva película sobre Miles Davis)

Como herencia quedaron documentos musicales que traspasaron las barreras del género. Una de sus obras maestras fue, Kind of Blue (1959), quintaescencia del jazz, que se erigió como más de 40 minutos de sofisticación musical, en donde entraríamos a los terrenos de lo que se conoce como el pináculo del jazz modal (improvisaciones sobre escalas en vez de acordes. Aunque el término no está definido, es muy ambiguo, complejo y variable).

En el repertorio de este disco la trompeta termina de convertirse en una extensión del cuerpo de Miles, quien dotado de una técnica extraordinaria le inyecta una expresividad única a su interpretación, se vuelve más progresivo y construye piezas tan sentidas como “Blue in Green”, “Flamenco Sketches”, aunque también sobresalen los suaves acordes de piano de Evans en “So What”. Esta música llega a elevar nuestros oídos, y mientras eso sucede, sentimos la melancolía de Davis, gravitamos en un ambiente tranquilizante y seductor, en un clima auténticamente blues.


Claro, la alineación de artistas de gran envergadura que acompañaron a Miles terminaron de potenciar ese halo reflexivo y bucólico en el repertorio. Se debe destacar que, el saxofonista John Coltrane, el pianista Bill Evans con sus notas impresionistas, el baterista Jimmy Cobb y el contrabajista Paul Chambers, otro oyente de Charlie Parker, seguidor y practicante del be-bop y el hard bop también estuvieron detrás de esta joya discográfica. Solo contaban con una noción de la interpretación ligada a un modo diferente de “estructurar” las piezas, y aunque no contaban con las coordenadas exactas de lo que grabarían, el sentimiento que imprimieron a cada toque, la forma como fueron ejecutados los instrumentos, pero sobre todo, la manera como respondieron los músicos a las notas de Miles dieron como resultado una serie de pistas magistrales que todavía nos ponen a repensar no sólo el lugar del trompetista en la historia del jazz sino también a concientizarnos de su aporte, hasta el punto de tener una perspectiva más amplia de una coyuntura artística irrepetible como Kind of Blue (1959), que siendo reductivos, es al jazz lo que Citizen Kane (1941) representa en la industria cinematográfica: una vanguardia.

(Encuentra aquí: Soundtrack de ‘Miles Ahead’, la película biográfica de Miles Davis)

Pero irónico saber que, a una semana de haber terminado de grabar esta joya, Miles se presentaba en Nueva York en un club llamado Birdland. Durante un receso del show salió a fumar un cigarrillo, pero un policía le ordenó que transitara por otra parte. El trompetista no estuvo de acuerdo, y le explicó  que se encontraba trabajando. depronto la conversación pasó a mayores.  La autoridad de una urbe supuestamente ‘liberal’ terminó golpeando a Davis con una especie de bolillo. Sangrando, el trompetista fue arrastrado hacía una estación donde pasó la noche hasta que pagó la fianza. Al salir no solo le quitaron cinco puntos de sutura, también el permiso necesario para trabajar en clubes nocturnos de la ciudad.

1949: American jazz musician Miles Davis (1926 - 1991) holds his trumpet and smiles as he sits in a striped booth at the Birdland nightclub, New York City. (Photo by Frank Driggs Collection/Getty Images)

1949:  Miles Davis (1926 – 1991) en Birdland, New York City. (Fotografía de Frank Driggs Collection/Getty Images).

***

Para escuchar esta joya llamada Kind Of Blue (1959) a veces es necesario desmitificar a Miles. Olvidémonos por un momento de la certeza preconcebida de que es genial, alejémonos del diagnóstico negativo sobre la creatividad de nuestra propia generación (“ya no se hace música como antes”), enfrentémonos a la música de Miles y no al discurso que se ha tejido a su alrededor. Solo dispongámonos a hacer algo que pocos hacen hoy: escuchar. No tengamos miedo a dejar los oídos a merced de las notas del espíritu libre de este músico. Tal vez este álbum lo eleve, tal vez lo sorprenda, tal vez le evoque cierto halo de tristeza, tal vez le produzca un efecto somnífero, tal vez le genere nostalgia o le remita a la presencia fantasmal de un coro gospel. Infinitas reacciones pueden emerger, y eso comprueba algo y es que,  Kind Of Blue (1959) lo conmoverá de algún modo u otro.

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