La Caja de Música de Monsieur Periné

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La Caja de Música de Monsieur Periné

Fotografías: Cortesía del artista

Sin apuro, hace unos años Monsieur Periné se tomó la tarea de crear una obra en  la cual variados sonidos fueron liberados de prejuicios. Sin miramientos, en Hecho a Mano (2012) desafiaron las distancias geográficas y emprendieron un viaje hacia el folclor ya fuese mexicano, colombiano, brasilero o europeo, acogiéndolo para llegar a una rica mezcla de culturas musicales. Con todo eso, cosecharon un mundo sonoro propio que podía alternar entre el gipsy jazz con lo más tradicional y popular. Así se convirtieronen un fenómeno libre y autónomo al sustentar su propuesta sobre una base musical en la que apostaron por la diversidad, moviéndose entre la rareza y la novedad, manteniendo siempre una impecable apertura estética.

Monsieur Periné se constituye como el mejor ejemplo de un laboratorio sonoro experimental. Sus integrantes no temen combinar, unir, mezclar y volver a las raíces africanas o indígenas, además apreciaron las estéticas sonoras europeas del swing y jazz gitano que alguna vez sentaron el gran violinista Stéphane Grappelli y el músico Django Reinhardt, este último, un tanto emblemático dado su historial: fue víctima de un incendio que afectó gravemente su mano izquierda, por lo que perdió los dedos anular y meñique.

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Tardó dos años en recuperarse y mientras convalecía, descubrió a Louis Armstrong, personaje que le influyó de tal manera que lo incitó de nuevo a volver a tocar su guitarra, esta vez, pulsando las cuerdas con sólo dos de sus dedos solventando así un estilo musical propio que trascendería en el tiempo a través de su banda Quintette du Hot Club de France [1934], un proyecto atípico para su época puesto que comprendía un grupo peculiar que prescindía del piano, a veces de la percusión y el viento, lo que era una rareza si de una formación de jazz se trataba en ese entonces.

Y justo más adelante los artesanos musicales de Monsieur Periné, Santiago Prieto y Nicolás Junca, sin quedarse en la emulación básica, repensarían este sonido de Reinhardt al intervenirlo con arreglos instrumentales de corte latinoamericano, frecuentando el uso de elementos sonoros del bossa nova, el son cubano, la cumbia, el porro, entre otros. Es así como la banda colombiana comienza a proveernos de una música mestiza.

El grupo empieza a hablarnos de una Latinoamérica gitana a través de la voz de Catalina García, quién puede alternar entre el francés, el español y el inglés sin cambios desapacibles, tal como en “Cou Cou” o “La Muerte”, dos de los temas que hicieron parte de Hecho a Mano (2012), ese debut discográfico que se destapó en el Teatro Julio Mario Santo Domingo en 2012 y que tan solo indicaba el principio de este gran viaje que emprendería el Mesié luego de haber ganado en el 2010 el conocido concurso de Red Bull que le dio el pase para llevarse un puesto en el cartel del Festival Estéreo Picnic, el primer espacio grande donde desplegaría su maquinaría creativa, una que luego los haría acreedores de un Grammy Latino.

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“Suin a la colombiana”, más que una categoría para clasificar el sonido del Mesié fue el paso hacia una nueva manera de producir y crear música. Descubríamos entonces el potencial que podía guardar un pasillo colombiano, un porro. la cadencia de la cumbia o un vals criollo peruano en relación a otras músicas como el jazz, el swing y el pop. Sin exotismos reforzados, con temas inéditos y un repertorio de covers riquísimo, ya sea con piezas como “La Playa”, “Huracán” o la nostálgica “Sabor a Mi”, Monsieur Periné destapó de nuevo la riqueza sonora ancestral de nuestro país que a veces suele darse por sentada superando ese hábito de encasillar su propuesta para el disfrute de la prensa y el marketing, instituciones a las que a veces les encanta definir conceptos sonoros hasta volverlos totalmente predecibles, despojándolos de su encanto.

Ya en 2014, luego de haber llevado con éxito el “suin a la colombiana” a Brasil, Europa, México, Canadá, Panamá y Estados Unidos, Monsieur Periné, integrado entonces por la holandesa-surinamesa Adinda Meertins [contrabajo], Miguel Guerra [percusión] y Alejandro Giuliani [batería], se embarca de nuevo en otro proyecto musical y aunque firma con el sello Sony se mantiene bajo el alud independiente, siempre dueño de sus creaciones, y lo más importante, de sus ideas.

El silencio termino: Se destapa la caja de música

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Así llegamos al nuevo proyecto del Mesié y es preciso indicar que el trabajo discográfico demuestra el empeño de la agrupación colombiana por encontrar otros caminos para alejarse de ese acto de repetir la misma fórmula exitosa con la que empezaron.

Como si se tratara de una etnografía musical, en Caja de Música (2015) se lanzan al ruedo y surcan varias corrientes. Comprenden desde los aires sonoros brasileros hasta los más andinos. Asimismo hay algo de bachata, porro, bambuco, swing, boogaloo y puya. Incluso en una de las canciones del repertorio se pueden apreciar algunos ritmos hechos a base de marimba de chonta, sin mencionar que también se cuenta con la presencia de un género que evolucionó desde la música de cantinas y peñas a música de serenatas: el bolero. Y allí Catalina García no es la única que comienza dando rienda suelta a su manera de interpretar su sentimiento, Santiago Prieto interviene con este género como cantante.

En este trabajo discográfico el grupo nos conecta con merengue apambichao, o pambiche, propio del toque picado de la tambora y el bajo sincopado. Un ritmo más ralentizado que el merengue. Ya en “Tu M’as Promis” dejaron ver un poco de eso. En efecto siguieron con esa destacable facilidad de movimiento entre variantes sonoras en donde pueden alternar entre los ritmos más allegados de la bachata hasta llegar a un juego coral brasileño desentendiendo suavemente hasta el estilo “la pomp” del jazz gitano y concluir en una bella armonía provista en un juego de cuerdas. Basta decir que aquí la agrupación colombiana continua con la presencia de guitarras gitanas, aunque también hay mandolinas, cavaquiño, ronroco [de la familia de los charangos], violín, viola y chelo. Ya en la frenética “Incendio”, que parece salida de una película de Kusturica, hacen un buen despliegue rítmico con este paquete instrumental.

Parte del repertorio de Caja de Música (2015) fue creado en Nébula Estudios en Bogotá, además fue grabado en Puerto Rico, sin dejar de mencionar que en el proceso de creación y producción estuvo involucrado Eduardo Cabra, más conocido como Visitante de Calle 13. Aparte de esto, aquí se cuentan con las colaboraciones del cantautor dominicano Vicente García.

Aunque “a Joselo Rangel, uno de los grandes compositores de Café Tacvba también lo invitamos a escribir un verso de Cempasuchil”, cuenta Catalina García durante una tarde en una bella casa en Subachoque. Justo allí, mientras estaba departiendo anécdotas de este reciente trabajo, expresó que el nombre de la canción devino de una flor muy popular en México que se usa para ofrendar el Día de los Muertos, además explicó cómo fue la invitación hecha a Rubén Albarrán para participar en esta pieza musical. “Él vino con la banda a Colombia a tocar el Re a propósito de los 20 años que cumplía este material. Pero justo a él me lo encontré de pura casualidad en La Candelaria cerca a mi casa. De la nada le dije ‘vamos a grabar una canción’. Él aceptó sin ningún ‘pero’. Fue increíble”, concluyó.

Pero este disco no solo es una recopilación de diferentes historias y anecdotas, es un material con tantos detalles sonoros que siempre dejan sembrada la semilla curiosidad, una que nos hace preguntarnos cada tanto cómo sería el despliegue de este repertorio en vivo.

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