Moderat | III

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Moderat | III

Puntaje - 7.7

7.7

Nuestra Calificación

Resumen Cada track se construye a partir de una onda, un sonido, el producto del sintetizador, que van modulando, filtrando, llenando de efectos, como una planta por cuyo crecimiento se vela a diario. Esto le da una narrativa interesante a las canciones pues parecen, por encima de todo, la historia de una frecuencia sonora

Por Amel Restrepo Casas

A la hora de reseñar un álbum existen dos maneras de hacerlo. De hecho existen muchísimas más, pero las que propongo condensan a todas las demás, o al menos a una basta mayoría. La primera es la más facil, es la reseña erudita, racional, como para entregarla a un profesor de universidad y que llegue a una revista indexada. Este tipo de trabajo parte, por un lado, del extenso conocimiento del material, sea un álbum o un EP, un basto conocimiento del autor. Es una reseña acumulativa, en la que se contraponen distintos momentos del artista con el trabajo objeto de la reseña, en la que se desmenusa punto por punto el álbum, la norma es la minucia y el detalle. Por otro lado, parte también del profundo conocimiento del género al que se adscribe el artista, y en esta medida coteja su atrevimiento, su capacidad para jugar con él y coquetear con otros.

La otra forma se podría decir que es la opuesta, ya no es la reseña erudita y racional, la reseña del conocimiento, sino más bien la de la sensación, la primera impresión que se toma sobre algo que se desconoce parcial o totalmente. Se centra en las sensaciones que produce el material, en la atmósfera y la narrativa que construye, no tiene en cuenta contextos, antecedentes o referencias; se trata simplemente de una experiencia, una reseña del objeto en sí mismo y para sí mismo. Ambos tipos de trabajos tienen sus ventajas, quizás la primera pueda resultar más sencilla en primera instancia, quizás incluso se pueda lograr un trabajo que consolide los dos métodos. No obstante esa no es mi preocupación, en este caso me aventuré a reseñar un disco que no conozco, de unos artistas a quienes a duras penas he escuchado, que pertenecen a un género que me tocó googlear para no especular tanto. Se trata de III de Moderat.

III es el álbum que cierra la trilogía de colaboraciones hechas entre el dúo de Modeselektor y el productor alemán Apparat. Ambos son artistas que fueron criados en el techno pero que poco a poco fueron migrando a formas de música más experimental, como el ambient o el IDM (intelligent dance music). Sobre Apparat hay una cita famosa en la que describe su transición entre estos dos mundos, la cita cierra con una frase en la que afirma algo parecido a “me cansé de hacer beats (como si se refiriese a las pistas de baile) y decidí crear sonidos”.

Esta frase reune un poco el sonido de III, los beats ya no son la pauta, como bien sucede con el techno, de hecho las canciones se construyen a partir de otro tipo de sonidos. Las bases rítmicas son bastante simples, funcionan más como un adorno que acompaña el eje de las canciones, los sintetizadores, que como otra cosa. Cada track se construye a partir de una onda, un sonido, el producto del sintetizador, que van modulando, filtrando, llenando de efectos, como una planta por cuyo crecimiento se vela a diario. Esto le da una narrativa interesante a las canciones pues parecen, por encima de todo, la historia de una frecuencia sonora que se transforma, que pasa a ser otra y vuelve a sí misma. A este sonido, este sintetizador que se elije como eje, se le suman otros que van desde voces propias del hip hop lento, medio romanticón, y el R&B, bajos poderosísimos que exigen un buen sistema de sonido, y percusiones que pueden ir desde los platillos hasta los xilófonos.

De entrada el álbum inicia con una atmósfera melancólica, introspectiva, es música que no invita al baile sino más bien a la reflexión y el pensamiento propios de la combinación de una ventana y un día de lluvia. Las canciones no irrumpen jamás, tienen espacios de silencio prolongados al inicio de la pista con el cual preparan al oyente. Los espacios dejan descansar y asimilar mejor cada una de las canciones y las historias. 

III en general es un buen trabajo, que exhibe por un lado mucha reflexión previa por parte de Apparat y los Modeselektor, que muestra que cada detalle es deliberado y no se trató de improvisación, algo que es de esperar para un álbum que cierra una triología. Los arreglos son cuidadosos y sus resultados son bastante agradables, hacen que sonidos que en principio pueden parecer extraños guarden una coherencia significativa e inexplicable. Sin embargo, no es un álbum que esté exento de las críticas. Las voces por ejemplo se adaptan bien a las pistas, pero después de un tiempo pueden resultar repetitivas y predecibles, y algo similar pasa con los bajos que con el tiempo saturan. De a ratos los tres de Moderat pecan por exceso, sin embargo, a ojos de alguien externo a su trabajo y su género es un álbum que sin duda vale la pena escuchar.

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