Noche de mágicos sonidos | Festival Hermoso Ruido 2015 | Cine Tonalá

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Noche de mágicos sonidos | Festival Hermoso Ruido 2015 | Cine Tonalá

Fotos: Juan Cuadros

La fiesta de los sonidos locales y regionales independientes se tomó esa casona del tradicional barrio bogotano La Merced el viernes en la noche, esa edificación que se ha encargado de alojar durante el último año buena parte de la pluri-culturalidad de la capital. Cine Tonalá se vistió de Hermoso Ruido para presentar en simultánea, y en tres escenarios, propuestas que oscilaron entre el extremo de las composiciones electrónicas y las análogas.

Abriendo la noche en el primer escenario el cantautor caleño Xavier Martínex, llegó armado únicamente con su guitarra y su voz, y con eso fue suficiente. Cuando el poder de un artista reside en la fuerza de su composición y en la capacidad de transferir la intimidad de una vivencia personal para ubicarla en un punto de la memoria de cada uno de los asistentes, lo demás sobra. Este proyecto, que vio la luz en 2009, es inspirador. Aquí, cada canción se toma su tiempo para permear el alma a través de los sentidos. Siguiendo la onda acústica folk pop el Escenario Bar recibió al galés radicado en México, Benjamin Palmer. Be Brave Benjamin es un compendio de melodías pausadas compuestas con una simplicidad que en estos tiempos resulta refrescante. La curva de su puesta en escena, especialmente en lo que se refiere a su nueva producción Mr. Precarious (2015), pasa de días soleados a estados de melancolía evocando por momentos a artistas como José González.

(Lee aquí: Cine Tonalá: epicentro del cine, la música, la gastronomía y las artes)

Mientras tanto, el productor bogotano Okraa daba inicio a una jornada que estaría marcada por los sonidos electrónicos experimentales en el Escenario Sala. El proyecto de Juan Carlos Torres es sin duda una de las propuestas más interesantes que se han venido consolidando dentro de un género que se fortalece y se afianza en la región. Esta apropiación de máquinas da a luz composiciones que nos hablan de un territorio específico pero que también se pueden ubicar en cualquier punto del globo. Okraa nos habla de lo que somos a través de exploraciones tímbricas creando nuevas estructuras sonoras que se presentan orgánicas, apoyadas por un ensamble de percusión en vivo para celebrar lo que somos. Es Latinoamérica en sincronía con el mundo. En el mismo escenario sigue el trío de Medellín nacido en 2007 Mr. Bleat, que para esta ocasión y con motivo del lanzamiento de la segunda parte de Los Lobos (2015), se vistió de negro que, dicho sea de paso, le queda muy bien. Mr. Bleat es un imprescindible de la escena independiente local porque tiene la capacidad de reinventarse, experimentar y proponer. Actualmente, se encuentran habitando su lado synthpop más oscuro, donde a través de la experimentación de las bases electrónicas de los syntes de Alejandro Bernal y Pablo Ángel, nos pasean por los momentos más sombríos de Bowie para abstraernos de la realidad y ubicarnos en una atmósfera densa y brumosa, invitándonos a un baile íntimo, ese que sólo se da con uno mismo. La reinvención en la voz de Sara Rodas permite perderse más que en una puesta en escena, en una experiencia que embebe a la audiencia transportándola a un bosque, en la noche, oscura, solitaria.

(Lee aquí: Mr Bleat y su fijación por lo análogo)

Festival Hermoso Ruido 2015 - Cine Tonalá

Cerrando el Escenario Sala y llevándonos de vuelta a la década de los ochenta llegó el dúo de Monterrey Clubz. Los mexicanos, con sus voces distorsionadas y un sonido retro con sabor contemporáneo, prendieron la caja negra de la casona de La Merced presentando una investigación desenfadada y desprevenida de un sonido análogo recreado a través de elementos de composición digital. Creación musical para no parar de mover los pies en la disco.

En el ático bautizado como Sala Kubrick, mientras tanto, tenían cita un conjunto de sonidos eclécticos que bien podrían resumir hacia donde vira la producción electrónica del continente. Abriendo el escenario se presentó Diego Cuellar con su cruzada de reivindicación de la música de plancha, más conocido como Las Hermanas. Cargado de un aire de nostalgia inherente a los vinilos de la década de los sesenta y setenta reunidos en una colección de samples entregó una serie de canciones cortas que nos hablan de una memoria sonora a través de la cual resulta fácil reconocernos. Son los sonidos de nuestras casas traídos a la contemporaneidad de la pista de baile a través de Camilo Sesto o Raphael desde el beat con elementos de la era psicodélica. Así, subió a tomar mando del booth Nicola Cruz. El nativo francés hijo de padres ecuatorianos y poseedor de una de las producciones más interesantes de la electrónica del año, Colibria (2015) bajo el sello ZZK Records, presentó un set que invocó paisajes que se mueven entre los ritmos de las montañas andinas y la selva, encontrando un equilibrio entre pasado y presente a través de la búsqueda en las tradiciones folclóricas con una puesta en escena moderna. Un perfomance impecable para dejarse llevar entre esta y otras dimensiones, envolviendo en un sentido cosmológico de existencia procesado a través de máquinas.

(Lee aquí: ZZK Records: Una fiesta que terminó en exploración musical)

Para cerrar el escenario y una noche de mágicos sonidos, el ambient house del bogotano Lunate se tomó el ático de Cine Tonalá para traducir el ritmo de su ciudad en beats, presentando un sonido cohesivo con sabor a Detroit para crear atmósferas sonoras que demuestran la fuerza de la colectividad como mecanismo de creación, demostrando que es posible cohabitar en la diferencia, dejando de lado discusiones gastadas entre lo análogo y digital.

La música es una expresión universal y ésta, una noche de hermoso, Hermoso Ruido.


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