The Kitsch | Amor a Primera Vista

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The Kitsch | Amor a Primera Vista

The Kitsch | Amor a Primera Vista

Puntaje - 6

6

Nuestra Calificación

Resumen Si en la clásica placa, 'Me Bebí Tu Recuerdo' (1996) Galy Galeano nos habló desde el despecho sobre los dramas románticos de un amante (o ‘mozo’ que es como algunos suelen decir de forma despectiva), en “El Otro” The Kitsch hace lo mismo pero en clave garage y sin tanto sentimentalismo. En 'Amor a Primera Vista' (2016) el grupo se muestra como una banda entre dos fuerzas: el caos garagero y el orden lírico del pop.

The Kitsch ahora es de las pocas bandas del país que ve el rock como una manifestación musical visceral, carnal, sencilla e inmediata. Ellos siguen confeccionando un sonido renovado, más enérgico, sólido y compacto. Para la muestra se tiene su álbum debut, Amor a Primera Vista (2016), un nuevo repertorio despojado de artificios donde el grupo supo combinar elementos del rock and roll más genuino, con el shoegaze y el dream pop, esto sumado a un rango vocal desprovisto de filtros y que al contrario es viceral, apela a la actitud más abrasiva y primitiva del punk.

Este trabajo parece ser una respuesta contra la artificialidad, la ostentosidad y el tufo intelectual de la que suele hacer gala el rock algunas veces. Aquí no hay pretensiones, solo letras que son pura ironía pop. Por ejemplo está “Pussy Love”, donde Medina algo retorcido y desencarnado, logra crear un ambiente de asfixia mientras nos narra el tedio de la juventud moderna y la alineación suburbana en contrapunto con un electrizante punteo de guitarra.

Ahora bien, si en la clásica placa, Me Bebí Tu Recuerdo (1996) Galy Galeano nos habló desde el despecho acerca de los dramas románticos de un amante (o ‘mozo’ que es como algunos suelen decir de forma despectiva), en “El Otro” The Kitsch hace lo mismo pero en clave garage y sin tanto sentimentalismo: “Yo tengo novio me lo advertía, eso no me importó estaría dispuesto entre tú, él y yo”, canta Medina. Así que, mientras Galeano nos pide controlar los impulsos amorosos en público y mantener todo en secreto, aquí The Kitsch evita esos remordimientos.

Los términos entonces cambian y de manera implícita aflora cierta intención hedonista: “recuerdame nena, aquí siempre estoy, porque soy el otro” dice The Kitsch. No obstante, la invitación al final es la misma: saciar los deseos reprimidos, o como diría Galy en una versión menos punk: “Por que tienes el derecho a ser feliz, y si en casa nada brinda para ti, es preciso buscar otro amor, otra vida, otro beso, otro abrazo, otro cuerpo”. Así nos damos cuenta que el amor y sus conflictos todavía son fuente inagotable para cualquier tipo de música, y aunque cambian algunas reglas en las prácticas amatorias, es un aderezo perfecto para el cancionero de cualquier banda.

“Es un disco variado, en resumen es un revival de garage y el bubblegum. Lo hicimos con la finalidad de, ‘o te enamoras de él o lo odias’. De ahí asumimos el título de Amor a Primera Vista. En cuanto a las letras, estas son jocosas y rosconas, muy de adolescentes”

Albert Medina, el vocalista de The Kitsch.

Mientras que “Johnny Demencia” se erige como la cara pop temperamental de The Kitsch, “Fuiste Denso” resulta curioso. Cuanto menos es un delirio wéstern que sin duda puede llegar a ser uno de los cortes esenciales y más experimentales del álbum. Aunque no se debe negar, el track es perfecto para ambientar una pelea de perros callejera, su ritmo es la vitamina revitalizante ante la posible monotonía de la cotidianidad. Aquí Medina retorna a su registro natural y con sus compañeros de banda vuelve a jugar con las velocidades, pues hay frenetismo pero también momentos más ralentizados que permiten dar protagonismo al trabajo con las guitarras y los efectos que imprimen a su sonido.

No obstante, hay que reconocer que se llega al clímax con la potente e inquieta base rítmica de “NOSE”, a su modo, un cañonazo rockero que genera un sentimiento de euforia. Es un track cuya batería es frenética y vital, con cambios de velocidad contundentes, desprovistos de cualquier tipo de adorno o cliché sonoro. Por otra parte, allí el bajo despierta de su letargo, su intérprete lleva su sonido hasta el límite mientras tienen lugar unos cambios rítmicos en la percusión. En esta pista Albert también sube de nivel entregando su mejor rango vocal y su dicción menos afectada y distorsionada, donde parece, se burla un poco de su propia decadencia.

Vale destacar que Amor a Primera Vista (2016) fue mezclado, masterizado y producido por Milthon Piñeros en conjunto con The Kitsch. La banda se demoró 27 horas grabando el material. Así que, escuche esta joya y preparese para una buena dosis músical. Acá encontrará canciones para ambientar el despecho, y otras con el groove exacto para bailar hasta el cansancio.

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