
La expansión de la inteligencia artificial está impulsando una carrera mundial por construir centros de datos, ampliar la capacidad de procesamiento y desarrollar chips especializados. Sin embargo, el volumen de capital destinado a estas infraestructuras plantea una cuestión cada vez más relevante para inversores y empresas: si la economía generada por la IA será suficiente para justificar semejante nivel de inversión. Pasted markdown
La infraestructura de IA podría exigir seis billones de dólares anuales
Según el séptimo Informe Global de Tecnología de Bain & Company, satisfacer la creciente demanda de capacidad informática vinculada a la inteligencia artificial requeriría alrededor de seis billones de dólares en ingresos anuales para 2031.
El gasto anual en infraestructura de IA podría alcanzar los 1,5 billones de dólares ese mismo año. La cifra incluye centros de datos, capacidad de procesamiento y la renovación continua de GPU, memoria y equipos de red.
El problema está en la diferencia entre esa inversión y los ingresos actualmente previstos. Bain calcula que la IA dirigida al consumidor —principalmente mediante suscripciones y publicidad— y las aplicaciones empresariales podrían generar entre 1,2 y 1,8 billones de dólares.
Por tanto, el sector necesitaría aproximadamente 4,2 billones de dólares adicionales procedentes de nuevas fuentes de negocio.
Cuatro áreas podrían generar nuevas oportunidades
Publicidad, automatización y nuevos servicios
Bain identifica cuatro grandes categorías capaces de contribuir a cerrar esa brecha.
La primera corresponde a los proveedores de modelos de IA que están incorporando funciones tradicionalmente asociadas a los motores de búsqueda y explorando modelos publicitarios. Esta actividad podría aportar entre 100.000 y 200.000 millones de dólares.
La segunda es la automatización integral, especialmente en automóviles, camiones, drones y aplicaciones industriales. Según las estimaciones recogidas en el informe, estos productos y servicios podrían representar una oportunidad cercana a los 400.000 millones de dólares.
Una tercera fuente sería la denominada IA física, que engloba simulaciones, gemelos digitales y robótica. Su aplicación en investigación, desarrollo y fabricación podría abrir un mercado de aproximadamente 900.000 millones de dólares en sectores como automoción, electrónica, semiconductores, industria aeroespacial y defensa.
El cálculo presupone una reducción del 10% de los costes de I+D y fabricación gracias a mejoras en el rendimiento y a una puesta en funcionamiento más rápida de las fábricas.
Finalmente, Bain considera que aparecerán productos y usos de la inteligencia artificial que todavía no existen comercialmente. Entre los posibles campos figuran el descubrimiento de medicamentos, la salud mental y la generación de energía. Pasted markdown
La industria necesita una nueva ola de innovación
“El debate actual se centra en la productividad de los empleados. La economía de la infraestructura de IA exige billones de dólares en nuevos ingresos, más allá de las ganancias de productividad. Lo que necesita la industria es una ola de innovación que supere con creces lo que la tecnología móvil y la nube han logrado. La infraestructura de IA se está construyendo mucho antes de que la demanda se dispare, y su financiación sostenible requerirá añadir aproximadamente un 1% a la tasa de crecimiento anual del PIB mundial”, afirmó David Crawford, presidente de la práctica global de Tecnología de Bain. Pasted markdown
El auge de la IA transforma el mercado de chips
La demanda de potencia informática también está modificando profundamente la industria del hardware. Bain señala que las acciones de empresas de semiconductores y hardware registraron una tasa de crecimiento anual compuesta del 24% entre 2020 y 2026, frente al 6% observado en el software.
Entre los segmentos que avanzan con mayor rapidez se encuentran la memoria de alto ancho de banda (HBM), el empaquetado avanzado y los chips personalizados, incluidos los circuitos integrados de aplicación específica (ASIC).
Al mismo tiempo, la concentración de inversiones en HBM podría limitar los recursos destinados a tecnologías como DDR y NAND. Según el informe, esta situación podría agravar problemas de suministro y contribuir a elevar los precios de teléfonos inteligentes y ordenadores.
Los grandes proveedores de computación en la nube y las empresas especializadas en IA también están diseñando procesadores adaptados a sus propias cargas de trabajo, favoreciendo una mayor presencia de chips personalizados en los centros de datos. Pasted markdown
La ciberseguridad gana peso ante el avance de los agentes de IA
El informe también advierte de una transformación significativa en materia de ciberseguridad. Según Bain, la inteligencia artificial ha reducido el tiempo necesario para ejecutar un ciberataque típico desde aproximadamente cuatro semanas hasta unas 18 horas.
La creciente utilización de agentes de IA añade nuevas vulnerabilidades, especialmente cuando las organizaciones no cuentan con mecanismos adecuados de gestión interna.
En paralelo, desastres naturales, tensiones geopolíticas y controles de exportación están llevando a las empresas tecnológicas a diversificar proveedores y asegurar distintas fuentes de suministro.
El desafío para la industria será, por tanto, convertir el extraordinario despliegue de capital en una economía sostenible. Las aplicaciones actuales de la IA no parecen suficientes por sí solas para cubrir las inversiones previstas, por lo que la rentabilidad futura dependerá en buena medida de la aparición de nuevos productos, servicios y mercados capaces de generar varios billones de dólares adicionales. Pasted markdown

Jacinto Benavente es colaborador de Revista Metrónomo, donde escribe sobre actualidad, política, negocios, tecnología, deportes, entretenimiento y estilo de vida. Su trabajo se centra en ofrecer información clara, precisa y relevante para los lectores, con un enfoque en los acontecimientos que marcan la agenda diaria. A través de una cobertura equilibrada y accesible, busca ayudar a la audiencia a comprender mejor los temas de interés público y las tendencias que influyen en la sociedad.


