El desayuno, por eso nunca debes saltártelo

Saltar desayuno No es un hábito saludable porque es comida principal El día que te permite llenar fuerza Y Nutrientes Útil para un mejor manejo de las obligaciones diarias.

De hecho, cuando no lo hace, corre el riesgo de experimentar varios momentos de fatiga repentina, así como cambios de humor repentinos. Sin la cantidad adecuada de energía al despertar, su metabolismo tiende a ralentizarse y el cuerpo puede enfrentarse a muchos problemas y riesgos que pueden cronificarse con el tiempo.

El desayuno ideal es aquel que aporta la cantidad justa y equilibrada al organismo Una fuente de vitaminas, minerales, fibra y antioxidantes.. Debería dar una sensación de saciedad que no debería darnos hambre a media mañana. Debe asegurar una correcta concentración, un alto nivel de atención y memorización. De hecho, cuando nos sentimos satisfechos con el desayuno, no nos encontraremos comiendo bocadillos azucarados y cargados de grasa durante la mañana.

De hecho, algunos estudios científicos indican que quienes comen bien por la mañana tienden a no aumentar de peso, lo que reduce el riesgo de obesidad y diabetes. Además, desayunar lo suficiente te permite protegerlo y protegerlo.actividad gastrointestinal. De hecho, ayuda a no sobrecargarse debido a un almuerzo más importante. De esta forma, no hay riesgo de tener mucha hambre a la hora de comer y por tanto comer sin moderación.

Quien se salta el desayuno vive momentos marcados por él Náuseas, mareos y desmayos. Este mal hábito también puede causar daño al cerebro porque sin la cantidad adecuada de entrada azúcares El cerebro se sobrecarga. Como resultado, no se puede mantener el enfoque correcto durante mucho tiempo. Te ataca el nerviosismo, lapsos de memoria y dolores de cabeza.

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En cuanto al desayuno, uno de los dilemas más habituales es: el desayuno perfecto salado o dulce? Los nutricionistas afirman que ambos están bien. Lo importante es proporcionarle al cuerpo la cantidad correcta de proteína que pueda mantenerlo satisfecho el mayor tiempo posible y que aporte la menor cantidad de azúcar posible. El error más común es excederse en el consumo de dulces y snacks industriales que son ricos en azúcares y que pueden crear una forma de adicción. Así, nos encontramos durante la mañana con ganas de comer algo dulce, capaz de satisfacer esta repentina y urgente necesidad.

El desayuno necesita un buen momento y ritual diario. La opción ideal sería una combinación de alimentos dulces y salados. En general, los hidratos de carbono nunca deben faltar gracias al consumo de pan integral, bizcochos, tortitas de arroz, copos de cereales con yogur, mermelada, jamón, salmón, bayas y frutos secos según el gusto personal. Lo ideal es variar lo máximo posible también según la temporada de referencia. Por ejemplo, en el verano es bueno concentrarse en frutas frescas con jugos y batidos que le permitan saturarse con valiosas vitaminas.

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