El Museo del Prado vuelve la vista sobre su propia historia reciente con una exposición inédita que analiza cómo ha evolucionado la pinacoteca en los últimos veinticinco años. Lejos de las habituales muestras dedicadas a un artista o movimiento concreto, “Prado. Siglo XXI” convierte al propio museo en protagonista de un recorrido que combina arte, arquitectura, restauración y reflexión institucional.
La exposición, organizada en Madrid y comisariada por Alfonso del Palacio y Elena Cenalmor, propone una mirada a las obras incorporadas a la colección desde el año 2000 y a los cambios que han redefinido el funcionamiento del museo en plena era digital y global.
El Prado repasa un cuarto de siglo de cambios y expansión
La muestra toma como punto de partida dos momentos clave en la historia reciente de la institución: la aprobación en 2003 de la ley que otorgó autonomía jurídica al museo y la ampliación diseñada por el arquitecto Rafael Moneo, inaugurada en 2007.
Según recordó Javier Solana, presidente del Patronato del Prado, este periodo ha supuesto una etapa especialmente positiva para el museo, con la excepción del impacto provocado por la pandemia. Durante aquellos meses, el Prado impulsó iniciativas como “Reencuentro”, una propuesta que permitió redescubrir obras maestras mediante nuevos diálogos expositivos en la Galería Central.
Un museo más abierto y conectado con la sociedad
El recorrido también pone el foco en la transformación social y cultural del Prado en el siglo XXI. En comparación con el año 2000, el museo abre actualmente cuarenta y nueve días más al año y la Fundación de Amigos supera ya los 40.000 miembros, multiplicando por once las cifras de hace dos décadas.
La digitalización ha sido otro de los grandes ejes de cambio. La página web del museo y su actividad en redes sociales han ampliado el acceso a las colecciones más allá de Madrid, acercando el patrimonio artístico español a visitantes de todo el mundo.
Nuevos espacios para aliviar la masificación
La exposición arranca con una maqueta que muestra tanto los espacios actuales como las futuras ampliaciones previstas. Entre ellas destacan el renovado Salón de Reinos, cuya apertura está prevista para 2028, y el proyecto denominado Campus Prado.
El director del museo, Miguel Falomir, subrayó que estas ampliaciones ayudarán a redistribuir el creciente volumen de visitantes, una cifra que se ha duplicado desde comienzos de siglo.
Las grandes adquisiciones que han enriquecido la colección
Uno de los principales atractivos de “Prado. Siglo XXI” es la selección de cerca de cien obras incorporadas recientemente al acervo del museo. Las piezas se organizan en cuatro grandes bloques cronológicos: arte medieval, Renacimiento y Barroco, siglo XVIII y Goya, y etapa contemporánea.
Del arte medieval a Bruegel
Entre las incorporaciones más destacadas figura una talla policromada anónima de Nicodemo, perteneciente a un Descendimiento del siglo XIII, así como El vino de la fiesta de san Martín de Pieter Bruegel el Viejo, adquirida en 2010 gracias a una financiación extraordinaria del Ministerio de Cultura y fondos propios del museo.
Velázquez, Ribera y el Barroco español
La sección dedicada al Renacimiento y al Barroco reúne obras de Juan de Juanes, Berruguete o Simon Vouet. También sobresalen piezas vinculadas a grandes nombres de la pintura española, como el retrato de Ferdinando Brandani realizado por Diego Velázquez o La resurrección de Lázaro de José de Ribera.
El recorrido incluye además Sueño de san José, de Herrera el Mozo, obra recientemente reivindicada en una retrospectiva dedicada al artista.
Goya y la modernidad ocupan un lugar destacado
La etapa del siglo XVIII concede especial protagonismo a La condesa de Chinchón de Francisco de Goya, considerada una de las obras más delicadas del artista aragonés por su tratamiento de la luz y la simbología.
Junto a ella aparecen composiciones de Boucher, Mengs y Luis Paret, mientras que el tramo contemporáneo incorpora paisajes urbanos de Pérez Villaamil, escenas de Regoyos, obras de Fortuny y Anglada-Camarasa, así como un retrato de Manuel Bartolomé Cossío firmado por Joaquín Sorolla.
El Prado amplía su mirada hacia nuevas disciplinas y artistas
La exposición también revela cómo el museo ha ampliado sus criterios de adquisición durante las últimas décadas. Dibujos preparatorios, grabados, miniaturas, fondos documentales y fotografías forman parte ahora de una política que busca ofrecer una visión más completa de los procesos creativos y de la historia del arte.
Asimismo, el Prado ha reforzado la presencia de mujeres artistas en su colección, incorporando nombres como Sofonisba Anguissola, Rosario Weiss, María Blanchard o Rosa Bonheur.
Restauración, educación y edición
El tramo final de la muestra analiza otras áreas fundamentales del museo, desde la actividad editorial y académica del Centro de Estudios —creado en 2009— hasta el prestigio internacional alcanzado por su departamento de restauración.
También se examinan los cambios en la experiencia de visita: cartelas más accesibles, información bilingüe y nuevas formas de interactuar con las colecciones reflejan la evolución del Prado hacia un modelo más abierto y contemporáneo.
Una exposición para entender el museo desde dentro
“Prado. Siglo XXI” funciona al mismo tiempo como homenaje y ejercicio de autocrítica. La exposición no solo celebra la evolución de una de las grandes instituciones culturales europeas, sino que invita a comprender la complejidad que implica gestionar un museo de referencia internacional en un contexto marcado por la digitalización, el turismo masivo y las nuevas demandas sociales.

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